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Turismo en Castilblanco

 

Turismo en Castilblanco

Castilblanco se erige sobre un cerro situado en la comarca llamada La Siberia Extremeña, que confronta con las provincias de Cáceres, Ciudad Real y Toledo. Pertenece al Partido Judicial de Herrera del Duque.
Castilblanco se asienta en una pequeña y alargada elevación entre el Arroyo Grande y el Caganchín. En un extremo se sitúa la iglesia de San Cristóbal, tan antigua como el pueblo, con unas arcadas exteriores que la hacen especial.
Muy cerca la calle Castillo nos recuerda la vieja fortificación que rodeaba la villa. Varias Plazas organizan el entramado de casas unidad todas ellas por una vía hoy partida en varias calles.
El origen más remoto de Castilblanco, posiblemente fuera un castillo localizado en donde se encuentra la iglesia parroquial, construido, bien por los árabes o por los caballeros de Ávila, Trujillo o los Templarios, en la primera reconquista de Extremadura por Alfonso VII en los primeros años del siglo XII. Clasificado por multitud de historiadores como enclave templario, habría sido conocido como el "castillo blanco" o "castillo de los blancos" desde que éstos ocuparan el valle del río Guadalupejo. El castillo que existía en el cerro y el hábito de estos caballeros habrían dado nombre a la población.
Los primeros datos históricos documentales de Castilblanco son a partir de la donación que hace el Rey Sancho IV, el día 15 de mayo de 1293, a Talavera de tres dehesas, las cuales comprendían a la que posteriormente se denominó como Dehesa de los Guadalupes, en cuyo territorio ya se encontraba el lugar de Halía y se crearon y repoblaron los de Castilblanco y Valdecaballeros.

El señorío de los tres lugares pertenecía a Talavera hasta que el Rey Enrique II, el día 23 de junio de 1369, dona al arzobispo de Toledo, Gómez Manrique, la villa de Talavera con todas sus aldeas, incluidos Alía, Castilblanco y Valdecaballeros, que formaban la parroquia de Alía, dentro de su tierra en el partido judicial de La Jara.
Respecto al señorío de Castilblanco que pertenecía al arzobispo de Toledo, el Rey Felipe II se lo quita y vende, primero al Príncipe de Salarno, y definitivamente a Don Pedro Ruiz de Aguayo, Veinticuatro de la ciudad de Córdoba, el día 8 de diciembre de 1584, cuyos descendientes lo poseyeron hasta el año 1811 en que se suprimieron los señoríos.
El desarrollo de la historia de Castilblanco está vinculado a las vicisitudes de la Dehesa de los Guadalupes, cuyos vecinos, junto con los de Alía y Valdecaballeros, se aprovechaban de ella, con importantes limitaciones que motivaron numerosos y largos pleitos y concordias con sus sucesivos propietarios, primero Talavera y después el Rey Felipe II que se la compró para posteriormente donarla al reciente construido Monasterio de El Escorial, el cual la poseyó desde el año 1608 hasta la desamortización del siglo XIX. Desde la compra por el Rey Felipe II, los administradores de la Dehesa, tanto seglares como frailes jerónimos, residieron en esta villa.
El principal monumento de Castilblanco es la iglesia de San Cristóbal, el templo es originario del siglo XV y de estilo mudéjar, ejecutado en mampostería y ladrillo de aparejo toledano. El campanario era una de las torres de la Fortaleza Templaria original, así como algunos de sus muros.

Está dividido en tres naves, la central más alta y rematada en un ábside con bóveda de cuarto de naranja.

En este templo son dignas de especial mención las columnas ochavadas, similares a la Iglesia de Santa María la Blanca de Toledo y la pila bautismal considerada una auténtica joya del mudéjar.
El Monumento al Emigrante, en la plaza del Progreso, en cuyo suelo se encuentran grabadas palabras de esperanza y nostalgia, y la fuente, parte principal de la obra, que representa dos manos abiertas hacia el cielo sobre una gran roca. Este monumento se inauguró con el motivo de recordar a todos aquellos que, debido a la falta de oportunidades dentro del pueblo, tuvieron que emigrar a las ciudades en busca de trabajo para poder alimentar a sus familias.
Como curiosidad, cabe destacar la presencia en el pueblo de la flecha olímpica original que encendió el pebetero de los Juegos Olímpicos Barcelona 92. Fue donada por su creador, el maestro de los efectos especiales Reyes Abades, natural de Castilblanco. Según el protocolo, la flecha olímpica debería haber sido expuesta en la ciudad de Barcelona, donde se celebraban los juegos. Pero su creador se negó y la donó a su pueblo natal para que fuera expuesta allí. Se puede visitar la flecha en el Ayuntamiento, situado en la Plaza de España.
Castilblanco nos depara espacios singulares donde pasar buenos ratos en contacto con la naturaleza, ofreciendo una diversidad poco común; nos ofrece un amplio abanico de posibilidades entre la que cabe destacar lugares arraigados en la tradición local como son , el paraje de San Matias, donde se encuentra la ermita del mismo nombre, tiene campo de fútbol y merendero; Puente Verde es una zona muy agradable para pasar el día por la abundancia de agua y vegetación. Se encuentra en un bonito paraje del río Guadalupejo donde se accede por la carretera de Alía.
A unos 8 kilómetros de su desembocadura, se encuentra el embalse de la desmantelada Central Nuclear de Valdecaballeros, donde se ha formado un rico ecosistema fluvial con árboles de ribera (álamos, chopos) y de galería (alisos) y plantas palustres ( eneas, nenúfares, carizos…).
Albergan una gran variedad faunística de gran valor ecológico, rapaces como águila real e imperial, cigüeña negra y cigüeña blanca, buitre negro y leonado, búho real y mamíferos como el tejón, meloncillo, gato montés, nutrias.
Este paraje se ha declarado recientemente Corredor Ecológico y de Biodiversidad por parte de la Agencia de Medio Ambiente y los municipios afectados, entre ellos Castilblanco , y en colaboración con ADENEX.
El Rio: Zona de baño situada en las inmediaciones del puente de Valdecaballeros, se encuentra en la desembocadura del río Guadalupejo en el embalse de García de Sola. Tiene un gran atractivo para jóvenes y mayores por su buena accesibilidad al agua; así como el puente de Guadiana, otra zona de baño situada en el puente de Herrera del Duque, muy visitada también por la gente de la localidad por su cercanía y buenas zonas para el deporte de la natación.
El valle de santiago es una zona con un encanto especial por su paisaje y sus grandes zonas de encinar, muy propicia para disfrutar de la naturaleza. Se accede por la carretera de Alía.

En el ámbito rural podremos disfrutar de infinidad de caminos para practicar el senderismo, en bici y a caballo, las rutas mas destacadas son la ruta Al Guardiana, El Camino de Talavera, la ruta de la Zamarra, la ruta del bañuelo, la ruta por las veredas, los caminos de Pedriche y Cíjara y por último la ruta de peregrinos que conduce hasta Guadalupe.
Respecto de la Gastronomía, la abundante caza y pesca de la zona permite guisos como las Calderetas de cabrito, cordero o venado de la tierra con productos de huerta. Existen singularidades como el Jilimoje (vísceras del cerdo, tocino... propio de las matanzas). Muy típicos son los escarapuches, en sus variedades de peces, magro de cerdo y de caza mayor.

La repostería nos ofrece igualmente productos naturales: los Rabos de Calabacín, la candelilla y otros. Todos ellos heredados de antiguas recetas, algunas de origen árabe o tal vez anterior.
Castilblanco tiene varias fiestas populares, además de sus respectivas festividades nacionales, que también comparte.

Las Candelas

Se trata de una fiesta religiosa, organizada por las mujeres solteras del pueblo cada 2 de febrero. Siguiendo una antigua tradición, se representa a Jesús en el Templo. Los niños bautizados en ese año son presentados ante la iglesia como lo fue Jesús y a cada madre se le da una vela encendida. A continuación hay una procesión por las calles del pueblo, llevando la virgen una vela encendida, que según la tradición si al llegar a la Iglesia entra encendida el invierno habrá pasado, de lo contrario aún hará mal tiempo. Así, dicen en Castilblanco el conocido refrán:

“Si la Candelaria implora está el invierno fora; si no implora, ni dentro ni fora”.

Después se celebra la Santa Misa, en la que se canta una canción especial cuando las chicas llevan a la virgen a presentar al niño. También se ofrece a la Virgen una rosca grande de candelilla, que después se rifa en el vecindario.

Tras finalizar la Misa La Mayordoma celebra un “convite” para el pueblo. Después por la tarde y tras el ofertorio es la Madrina la que festeja otro “convite” y dónde normalmente se hace el nombramiento de la Mayordoma y Madrina que estarán al año siguiente.

Los Ranchos

La romería de "Los Ranchos" es la fiesta más popular y apreciada entre los habitantes de Castilblanco y de toda la comarca. Es una celebración de origen neolítico, en honor a San Matías, destinada a pedir la fertilidad de los campos. Su organización corre a cargo de la hermandad del Santo, que se remonta a varios siglos de antigüedad.

La fiesta tiene lugar el primer fin de semana del mes de mayo. La gente del pueblo se traslada al paraje de la Ermita de San Matías, donde se combinan actos de carácter religioso y puramente festivo.

La noche de San Juan

Además de las numerosas leyendas e historias atribuidas a esta noche, la víspera de San Juan tiene un valor añadido en Castilblanco. Quizás se trate de una de las más peculiares tradiciones de la localidad. Según la tradición, tanto las vísperas de S. Juan como las de S. Pedro, los mozos recorren las calles del pueblo durante la madrugada pintando en las fachadas de las mozas versos declaratorios y macetas con flores. Estas declaraciones se pintan con una mezcla de agua y cemento, lo que hace fácil su limpieza.

San Cristóbal

Son las fiestas en honor al patrón de la localidad. Por bula papal la festividad de este Santo es en Castilblanco el primer lunes de agosto. Las celebraciones se desarrollan de jueves a lunes. Durante estos días se suceden las actividades culturales, festivas y deportivas. El sábado por la mañana se procede al encierro de vaquillas por las calles de la localidad hasta la plaza de toros y por la tarde suele haber una corrida mixta de rejones y a pie, terminando con la suelta de vaquillas para los mozos locales. El lunes tienen lugar los actos religiosos con misa, procesión y posterior bendición de vehículos. Se reparten los bollos del Santo y ramos de albahaca. Este día tienen también lugar el concurso gastronómico, donde no faltan los ajoblancos, sopas de tomate, pisto o la caldereta.

Cristo de la Luz

El 14 de septiembre, festividad del Cristo, se desarrolla en el rodeo de San Matías la tradicional feria ganadera de Castilblanco. Fue en su día muy conocida y afamada tanto en la región como en las provincias limítrofes. El ayuntamiento y los ganaderos invitan a todos los asistentes a una degustación de migas por la mañana y una comida a base de caldereta al mediodía. Mientras en el pueblo hay actividades de todo tipo con concursos gastronómicos, infantiles, etc., para culminar con verbena popular hasta altas horas de la madrugada. Las fiestas duran tres días.

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