Turismo Histórico en Cáceres
El turismo histórico de Cáceres goza de una gran documentación pues nos podemos remontar hasta la la Prehistoria. En la zona del Calerizo existen varias cuevas, como la Cueva de Santa Ana, que posee la presencia humana más antigua de Extremadura, en torno a 1 millón de años de antigüedad, la Cueva de El Conejar y Maltravieso donde se han encontrado vestigios pictóricos de manos humanas, con la particularidad de que tienen el dedo meñique oculto bajo una capa de pintura (en el pasado se pensaba que se trataba de amputaciones). La datación de estas pinturas comprende varias etapas del Paleolítico Superior. Otros restos demuestran que el territorio cacereño fue habitado también durante el Neolítico Antiguo (VI-V milenio a.C.), el Epipaleolítico y en la Edad del Bronce.
Sin embargo, fue en el siglo siglo I a. C. cuando los romanos se asentaron en campamentos de manera permanente en el entorno de la colina en la que estaría la colonia Norba Caesarina junto a la importante vía de comunicaciones que después se conocería como Vía de la Plata.
En torno al siglo V d. C. los visigodos arrasan el asentamiento y hasta el siglo VIII-IX no se vuelve a oír hablar de la ciudad. Al Sureste se encuentra el antiguo municipio de Aldea Moret, actualmente barriada del mismo nombre integrada dentro de la ciudad, alrededor del cual pueden contemplarse dos yacimientos arqueológicos romanos: "Cuarto Roble y "El Junquillo". La Vía de la Plata, señalizada, puede recorrerse al sur de la ciudad: un tramo discurre no lejos del "Centro de Instrucción y Movilización" (CIMOV) Santa Ana en dirección sur.
Fueron los musulmanes, los que aprovecharon el lugar estratégico sobre el cual se asentó la primitiva colonia romana como base militar para hacer frente a los reinos cristianos del norte, durante los primeros siglos de la Reconquista. En el siglo XII, ante el avance cristiano, la ciudad se fortifica con una muralla de adobe (que aún se conserva), hecho que no bastó para evitar que Alfonso IX, monarca del reino de León, tomara la ciudad tras varios años de asedio el 23 de abril de 1229, día de San Jorge, otorgando a la ciudad Fuero de Villa.
El turismo histórico de Cáceres que actualmente conocemos nace, en su mayoría, en estas fechas, cuando la Villa se convirtió en un lugar libre, no de señorío, pudiendo sus vecinos elegir a sus 12 Regidores; inmediatamente fue repoblada por leoneses, asturianos, gallegos y castellanos, aunque con el tiempo sus habitantes se dividieron en dos bandos: el de los leoneses (que también incluiría a las gentes originarias de Galicia y Asturias), y el de los castellanos. Los primeros habitaban la parte alta de la ciudad (barrio de San Mateo), y los segundos en la baja (barrio de Santa María). Los nobles de los bandos leonés y castellano se enfrentaron violentamente con frecuencia, y la situación llegó a tales extremos, que Cáceres contó en la práctica con dos concejos diferentes que no cesaban de pelearse. La situación perduró hasta la llegada de Isabel la Católica que decidió pacificar la situación, y redactó unas nuevas Ordenanzas; obligando a desmochar la mayoría de las torres defensivas en señal de sumisión a la Corona.A partir de ese momento Cáceres empieza a transformase, aunque fueron las fortunas procedentes de América las que más contribuyeron a la monumentalidad de la ciudad.