Turismo Histórico en Casas de Millán
El turismo histórico en Casas de Millán goza de un gran patrimonio entre los que destacan una Columna Visigótica encontrada en la Ermita de Nuestra Señora de Tebas. Cuenta también con la Iglesia de San Nicolás de Bari del siglo XVI, su cúpula es del XVII. En esta edificación se encuentra un gran retablo parroquial que data del año 1545, sus pinturas son de Diego Pérez de Cervera.
Otro edificio muy representativo es la Ermita de Nuestra Señora de Tebas realizada en el siglo XVII. La imagen de la Patrona es del siglo XVI.
También cuenta con las Ermitas de San Ramón y de San Sebastián. Cabe destacar también la Casa de la Inquisición.
El turismo histórico en Casas de Millán se encuentra muy arraigado a los tiempos romanos pues cuenta con los restos de la Villa Romana de San Benito, donde se han recogido monedas del Bajo Imperio (siglo I a. C.). En la Sierra de Santa Marina está localizado un antiguo castro romano conocido como la Casa del Pretor, donde se han documentado habitaciones pavimentadas con baldosas cuadradas y hexagonales. También un sistema de conducción de aguas.
Personajes ilustres nacieron y vivieron en esta localidad haciendo que el turismo histórico en Casas de Millán aumente su curiosidad. Aquí nació el Cardenal Trejo, quien ostentó el cargo de Inquisidor de la Corte, Capellán Mayor de las Descalzas y Oidor del Consejo Real. Mientras ocupaba estos oficios, a instancia del monarca Felipe III, fue elevado por el Papa Paulo V a la púrpura cardenalicia. En Roma mereció el cargo de embajador del rey, una de las más elevadas distinciones en aquellos tiempos. También se le confirió el título de comisario General de la Cruzada por enfermedad de don Martín de Córdoba.
Miguel del Barco, eclesiástico y escritor, nació en Casas de Millán en el año 1706. Cursó estudios de filosofía en la Universidad de Salamanca y fue maestro de gramática. En 1735 viajó al virreinato de Nueva España, entidad político-administrativa establecida por los monarcas españoles durante el período colonial en los territorios del actual Méjico, para iniciar sus actividades como misionero.
Francisco de Paniagua, eremita nacido en el último tercio del siglo XVI, en Casas de Millán, fue el iniciador del culto a Nuestra Señora de la Montaña, Patrona de Cáceres. Contó con la inestimable ayuda de D. Sancho de Figueroa, cura de la S.I.C. de Santa María de Cáceres. Al parecer, y con el fin de albergar una pequeña imagen de la Virgen de Montserrat, Paniagua construyó una cabaña aprovechando el abrigo de los peñascos más altos para así vivir su fe como había decidido. Éste, en contra de lo que popularmente se cree, no fue el primitivo lugar de culto a la Santísima Virgen, el cual coincide con el punto de la gruta, popularmente conocida por "la cueva", donde está colocada actualmente la imagen pequeña de la Virgen.