Es el Jarramplas en Piornal una tradición de origen desconocido, pero que los vecinos del pueblo han sabido conservar hasta convertirlo en una fiesta de Interés Turístico Regional.
Durante el año se realizan los preparativos para esta fiesta que ya comienza cuando al final de los festejos del año anterior, el Jarramplas en Piornal entrega al que será el Mayordomo del año siguiente la vestimenta de Jarramplas. A lo largo del año se tiene que preparar el traje que consiste en chaqueta y pantalón blancos de los que cuelgan infinidad de cintas de todos los colores que lo cubren totalmente, tapándose el rostro con una máscara que tiene forma cónica en cuya parte superior sale una crin de caballo y salen dos cuernos laterales y con una enorme nariz. Se protege el Jarramplas en Piornal debajo de su traje con una coraza de fibra de vidrio. Además lleva el tamboril y cachiporras que lanzará a la multitud.
Cuando llega el 19 de enero Piornal ya está preparado para esta fiesta en honor a San Sebastián. Hacia las 12 del mediodía sale Jarramplas por vez primera con la máscara puesta y empieza a recibir la primera oleada de nabos que le lanzan los vecinos y visitantes.
Se trata de una fiesta impresionante y que atrae a multitud de gentes de todas partes para disfrutar de este espectáculo único. Algunos años se han llegado a tirar 16.000 kilos de nabos contra el Jarramplas, algunos de hasta dos kilos, que le hacen echar un paso atrás, asique os podéis imaginar el martirio que le puede suponer.
Son los nabos el principal proyectil que se usa contra el Jarramplas en Piornal que intenta evitar la lluvia de nabos que le lanzan; hace algunas paradas en casas y bares para descansar lo que le permite reponer algunas de sus fuerzas. Sólo se defiende lanzando alguna cachiporra contra la multitud que le acosa.
Se dirige hacia la Iglesia donde al atardecer la talla de San Sebastián es colocada en las andas para presidir los actos del día siguiente. En la medianoche comienza el recorrido de Jarramplas por las calles del pueblo con la máscara retirada y marcha atrás mientras la comitiva entona las Alborás hasta volver a la puerta de la Iglesia. Posteriormente se ofrecen unas migas con buen vino.
El día 20 es el más importante y el más duro para Jarramplas. Primero se hace la procesión del Santo al que acompaña Jarramplas sin apartar la vista de él. Una vez que la procesión vuelve al Templo los piornalegos y visitantes van saliendo a la calle mientras Jarramplas espera dentro. Desde el mismo momento que sale le espera una batalla de nabos que le lanzan; Jarramplas se mueve para intentar evitar ser alcanzado por la increíble nube de nabos que recibe, ya que es en esta parte de la fiesta cuando se congrega mayor cantidad de gente para acosarlo. La fiesta continúa hasta que el personaje ya no puede más. Cuanto más aguante tenga mayor orgullo y respeto.
Ya por la tarde tras algunos actos, se sube de nuevo a San Sebastan a su trono y el Jarramplas en Piornal va a casa del que será Mayordomo el año siguiente para entregarle el traje con lo que se da por finalizada la fiesta al tiempo que comienza la siguiente.