Monasterio de Guadalupe
El Monasterio y la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe constituyen un impresionante conjunto que encierra un magnífico patrimonio y por supuesto es lugar de peregrinación para muchos fieles.
Al Monasterio de Guadalupe se accede a través de las puertas de bronce repujado que representa escenas como la Anunciación y el Bautismo, consta de tres naves, de estilo gótico-mudéjar; destaca en el Monasterio de Guadalupe, el Retablo Mayor del s. XVII, la magnífica reja de la capilla mayor y la sillería del coro de estilo barroco además de las capillas de Santa Ana decorada con pinturas gótico-flamencas del siglo XV o la de San Gregorio entre otras.
Tiene el monasterio de Guadalupe dos claustros, el claustro gótico construido en el s. XVI en torno al cual se haya la Hospedería y el claustro mudéjar rodeado por galerías de arcos en dos plantas y con un hermoso templete en el centro decorado con azulejos y yeserías teniendo en su interior un pequeño estanque también de azulejos; se encuentra situado en medio de un cuidado jardín ofreciendo una bella estampa que lo ha convertido en uno de los rincones más admirados. Este claustro da acceso al museo de los Bordados y al museo de Miniados además de a la bella escalera principal de estilo plateresco.
Imprescindible es el Camarín de la Virgen, dentro del Monasterio de Guadalupe, de un recargado y bello estilo barroco y que alberga grandes riquezas, o la Sacristía en la que encontraremos ocho grandes lienzos de Francisco de Zurbarán, pintor extremeño además de una bella ornamentación.
La Torre de las Campanas, entre otras de características similares, da el aspecto defensivo que tiene el Monasterio de Guadalupe ya que se trata de torres almenadas realizadas en mampostería con sillares o ladrillos.
Tiene el conjunto un aire grandioso, más aún cuando se divisa desde la plaza mayor, centro de la vida de la Puebla y que da la bienvenida a los visitantes que llegan a esta localidad ya sea atraídos por la devoción a la Virgen “morenita” o sea para contemplar y conocer el maravilloso monumento que se alza ante su vista. En el centro de la plaza se halla la fuente cuya parte superior fue pila bautismal de la Basílica.
Cuenta la leyenda que la imagen de la Virgen es obra de San Lucas y que tras siglos siendo venerada en muchos lugares finalmente acabó en Sevilla de donde, tras la invasión musulmana, unos fieles que huían la trajeron hasta estas tierras donde la enterraron para esconderla en el lugar donde tiempo después, allá a finales del siglo XIII la encontró Gil Cordero.
Así pues, tras el hallazgo se erigió un pequeño Santuario para venerar la imagen que con el paso del tiempo fue creciendo en tamaño y en afluencia de fieles hasta convertirse en Basílica, siendo declarado en 1929 Monumento Histórico-Artístico tanto la propia Basílica como el Monasterio de Guadalupe y declarado el conjunto Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.